Tarde o temprano, los SSD comienzan a fallar porque sus células de memoria NAND Flash han llegado al límite de ciclos de lectura. De todos es bien sabido que la duración en el tiempo de las unidades de almacenamiento sólido es sensiblemente inferior a la de las unidades mecánicas. Pero ¿cómo sabemos que nuestro SSD está dando las últimas bocanadas de aire y qué sucede cuando se nos presenta