Si tienes una Raspberry Pi, ya sea como centro multimedia, como mini PC de bajo consumo, como máquina para juegos retro o para cualquier otro menester, puede llegar un momento en el que quieras pasar algunos de sus datos al PC. Una Raspberry tiene como «disco duro» una tarjeta micro SD, y no todos los PCs cuentan con un lector de tarjetas para poder leer estos datos así que,

Si por algo se caracterizan las Raspberry Pi es por su versatilidad, y es que con estos mini PCs se puede hacer casi de todo. En el día de hoy vamos a enseñaros cómo convertir una Raspberry Pi en un servidor NAS casero, ya sea utilizando discos duros SATA, discos externos USB o incluso pen drives, todo de manera fácil y rápida. La idea es utilizar la Raspberry como

Por defecto, las Raspberry Pi siempre van a tratar de arrancar (y almacenar todos sus programas) en la tarjeta de memoria micro SD, la cual tiene un ancho de banda teórico de 50 Mbps en la Raspberry Pi 4 y de 25 Mbps en los modelos anteriores. El uso de un SSD externo, incluso conectado por USB, puede acelerar enormemente el desempeño del dispositivo, así que a continuación vamos