El problema se dio por la incorporación de Teams a la suite de Office. Aunque la empresa ofreció retirar la app, los años en los que incorporó la opción pueden haberla favorecido enormemente.

Microsoft puede mejorar sus prácticas, ofrecer proyectos muy interesantes, e incluso aprender de sus errores. Pero Microsoft parece destinada a volver a muchas de sus clásicas maniobras cada tanto, casi como para honrar una tradición. Reguladores de la Unión Europea están investigando a la compañía por la incorporación de su aplicación Teams a la suite de oficina Office 365, servicio que cuenta con una posición dominante en el mercado.

El truco es sencillo. Tenemos un grupo de servicios exitoso y otro que enfrenta una mayor competencia. Ponemos el que está compitiendo en el primero y de esa manera prácticamente imponemos su adopción.

Oops!…I Did It Again

La movida se produjo en 2017. En 2020 su principal rival, Slack, denunció que Microsoft estaba forzando la instalación de Teams en las computadoras de millones de usuarios y ocultando el costo del servicio.

Desde entonces Microsoft ha trabajado para evitar las consecuencias de una investigación. Ha ofrecido separar Teams y la suite de Office y crear un esquema diferencial para Office con Teams y sin dicha app.

El daño ya está hecho

Sin embargo los reguladores europeos han apuntado que ya han recibido varias quejas sobre Microsoft y sus políticas de licencias. Además, estos años de mala práctica podrían haber tenido ya importantes consecuencias. Según Stépahnie Yon-Courtin, del parlamento europeo, el dominio de Microsoft ha crecido.

Actualmente Teams tiene unos 300 millones de usuarios activos por mes y Slack unos 50 millones.