La agencia de seguridad estadounidense no necesita espiar a los internautas. En cambio, adquiere la información de empresas que comercializan los datos. De esta manera no necesita una orden judicial.

La agencias de espionaje, contra espionaje y seguridad tienden a apreciar más la capacidad de llevar adelante su trabajo que la privacidad de los ciudadanos. Esta afirmación no sorprenderá a nadie. Como consecuencia a menudo legisladores y organizaciones no gubernamentales intentan restringir las ocasiones en las que pueden aplicar procedimientos de vigilancia y recolección de datos. Sin embargo, existe un pequeño problema: muchos de los datos que las personas intentan proteger de la mirada de las agencias son otorgados a las empresas a diario como parte del funcionamiento de distintos servicios.

Un documento de las NSA (Agencia de Seguridad Nacioal de los Estados Unidos) hecho público por un senador revela que la organización ha estado comprando grandes cantidades de datos de ciudadanos estadounidenses a empresas dedicadas a la comercialización de dicha información.

Si la NSA hubiera intentado recabar la información por su cuenta hubiera tenido que obtener una autorización judicial. Pero utilizando esta vía consigue su objetivo de un modo mucho más sencillo y con menos supervisión.

Según la NSA

La NSA ha señalado que no adquiere información sobre el contenido de las comunicaciones. Y que también intenta reducir la recolección de datos personales. La información en la mayoría de los casos se emplea para tareas de seguridad y misiones de inteligencia en el extranjero. Los datos le permiten a la agencia evaluar los riesgos de ataques a, por ejemplo, redes militares.

Lo más probable es que en su gran mayoría este sea el uso de la información recabada. Lo cuestionable es el método. Y la posibilidad de que se empleen los datos para otros fines.

La mayor preocupación

La adquisición comercial preocupa a muchos. El problema es aún mayor cuando se considera que, de la misma manera que la NSA obtiene los datos, también podrían hacerlo agencias de inteligencia extranjeras. Y lo más probable es que ya lo hayan hecho.

Lo más interesante es que muchas personas temen ser vigiladas por agencias de seguridad, sin ninguna razón en particular. Y lo cierto es que casi todos brindamos nuestros datos a diario, sin pensarlo mucho.