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La iniciativa de los Estados Unidos ha llegado a buen puerto. Como consecuencia varias naciones se han comprometido a no pagar rescates y compartir información.

Unos 40 países han firmado un documento en el que se comprometen a no pagar rescates a los cibercriminales y trabajar en conjunto para eliminar sus mecanismos de financiación. La Iniciativa Internacional Contra el Ransomware fue impulsada por los Estados Unidos, uno de los países que ha sufrido varios de los peores ataques durante los últimos años.

Estados Unidos ha señalado que mientras el dinero siga encontrando su camino hasta las manos de los criminales el problema seguirá creciendo.

Una escala mayor

Los ataques ransomware no son una novedad, han existido desde hace un buen tiempo. Sin embargo, durante los últimos años han cambiado en dos aspectos.

Primero, en muchos casos la amenaza no es dejar bloqueados los sistemas, sino tomar la información estratégica de una empresa y hacerla pública.

Segundo, los ataques han comenzado a tener mayor impacto dado que los objetivos han sido cada vez más grandes. En ocasiones se han comprometido empresas u organizaciones claves en la logística o los servicios fundamentales de un país.

Un esfuerzo colectivo

El compromiso establecido permite a los países firmantes tener cierta seguridad de que cuando eligen no pagar los rescates, las consecuencias negativas de dicha decisión tienen una compensación. Si un solo país toma esta actitud el impacto que puede causar sobre las finanzas de los grupos criminales no sería tan valioso.

También se espera que al compartir la información los firmantes puedan crear una lista negra internacional para bloquear e investigar las operaciones realizadas por los delincuentes. En particular interesa lo que ocurre con las billeteras de criptomonedas, dado que este es el medio de pago utilizado por los bandas de criminales en la gran mayoría de los casos.

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