Cada operación gasta varias millones de veces lo que necesita una tarjeta. Este problema podría paliarse de implementarse el sistema de prueba de participación.

Desde hace ya un buen tiempo se conoce el enorme consumo de energía del bitcoin. Más recientemente Alex de Vries, de la Vrije Universitet de Amsterdam ha calculado el consumo de agua de cada transacción de la criptomoneda. Según señala el investigador es el equivalente a una piscina hogareña, por lo que supone un gasto 6 millones de veces mayor al de una tarjeta de crédito.

Razones del consumo

Bitcoin funciona a través de una red de computadoras que validan cada operación realizada. El poder de computo implementado implica un gran consumo de energía. Este consumo lo ubica por encima de varios países, entre ellos Argentina.

Ahora bien, la producción de energía implica a menudo el consumo de agua para enfriamiento en plantas de gas y carbón. También se pierde agua por evaporación en los reservorios destinados a las plantas hidroeléctricas. A todo esto hay que agregarle el agua que se emplea para la refrigeración de millones de computadoras que forman parte de la red bitcoin.

En los cálculos realizados por Vries durante 2021 bitcoin habría necesitado de 1600 gigalitros, para 2023 llegaría a los 2200.

Un cambio posible

Vries apunta que el sistema de verificación de bitcoin es ineficiente. El esquema prueba de trabajo debería ser reemplazado por el de prueba de participación. De esta manera se reduciría el consumo de energía y agua en un 99%.

Cabe recordar que existen antecedentes al respecto, el más notable el cambio realizado para Ethereum.